Movimiento
Hoy me gustaría reflexionar un poco sobre el movimiento 15M, ese extraño y variopinto compendio de ilusiones, propuestas y actos que desde hace dos meses casi y medio viene iluminando un sendero casi olvidado: el de la esperanza real de cambio.
No querría que se me malinterpretase sobre este punto: lo realmente valioso del 15M, el gérmen de algo más grande que el propio movimiento, ya ha tenido lugar. Ya ha sucedido delante de las narices de toda la sociedad. Y es un simple pensamiento, como una estrella lejana que viene a ayudar a los navegantes en un océano llano e infinito: la consciencia de que cualquier cambio que se quiera alumbrar en nuestro entorno, antes debe pasar por uno mismo; cualquier revolución social antes debe ser una revolución personal.
Lo más curioso del asunto es que es algo que aparentemente no ha auspiciado nadie, que era complicado de preveer para los "analistas" de esta sociedad, tan acostumbrados ellos a que la masa sea un elemento estable y predecible. De repente un grupo de individuos, un colectivo de personas se sentaron y se pusieron a discutir, a debatir, a hablar. Y luego no se disolvieron sino que siguieron.
La herramienta escogida para ello fue algo valioso y venerable: la asamblea. Esa gran desconocida en este mundo donde se tiene a la democracia por el paradigma a seguir en vez de tomarla como lo que es, a saber la herramienta menos mala cuando fracasa el consenso. Esas asambleas fueron capaces de regularse a ellas mismas, de funcionar y de fomentar el intercambio de opiniones y de información. En algunos casos incluso han alumbrado posturas consensuadas. Esto último es de un valor incalculable, porque implica varias cosas importantes: la primera es que en general todos los miembros habrán tenido que flexibilizar su postura; la segunda es que se habrán oido razones y opiniones contrarias al propio parecer, y eso es enriquecedor; la tercera es que invita a abrir un espacio para la reflexión crítica, para la creación de la propia e informada opinión en vez de intentar adoctrinar.
Todas estas razones guardan un gran valor pedagógico, para mí el principal activo del movimiento. Son estos valores propios de una sociedad sana, crítica consigo misma, y debería ser labor general el integrarlos y transmitirlos a las generaciones venideras. Son la base sobre la que cimentar, igual que nuestros padres y abuelos cimentaron otras bases para legárnoslas y construir en ellas.
El 15M es la constatación de que, a pesar de los pesares, a pesar de la manipulación a la que someten los medios mayoritarios, a la alienación y enajenación mental inherentes a la vida contemporánea, a la presión del mainstreamn, acechante siempre detrás de la siguiente sinapsis, a la constante labor de des-educación y desmenuce de la capacidad crítica personal, y tantas otras cosas, es la constatación, digo, de que esta es una sociedad cuyas raices son sanas, llenas de vida y de voluntad de mejora.
El 15M no va a cambiar el mundo. El 15M ya ha empezado a cambiar el mundo. Pero esto es una carrera de fondo, la más larga de la historia. Y, aunque entristezca pensarlo, tal vez nosotros no veremos la meta. Pero tal vez nuestros hijos o nuestros nietos sí tengan esa fortuna y cuando miren hacia delante vean esperanza y cuando miren hacia atrás, hacia nosotros, se sientan orgullosos de lo que vean. Sí, tal vez sea posible.
lunes, julio 25, 2011
martes, junio 28, 2011
De vuelta con la bici
Ayer por la mañana me vine al trabajo en bici. La pobre llevaba parada desde otoño del año pasado, y con tanto trajín como hemos tenido ha estado arrumbada y olvidada. De manera que el domingo le hice una pequeña puesta a punto y ayer me monté en ella y puse rumbo al curro. Se portó magníficamente bien, como ha venido haciendo desde que la compré de segunda mano. La Rockrider 5.2 del Decathlon de momento está haciendo honor a su nombre.
De todas formas voy a llevarla a que le hagan una puesta a punto completa porque se lo merece. Hay óxido en algunas partes, habría que cambiar el freno traseño y posiblemente también el delantero, limpiar los cables y verificar los cambios de marcha... en fin, cosas que nunca he hecho, así que mejor dejarlo en manos de profesionales.
Mañana haré el viaje de nuevo por la nueva Ribera del Manzanares hasta la Ciudad Universitaria. A ver si consigo bajar de los 40 minutos.
Publicado por Earendil en 6/28/2011 10:53:00 a. m. 0 comentarios
viernes, junio 24, 2011
No quiero olvidar
Recordar los sueños es una faena muy grande para mí.
Pero muy grande, porque ocurre que casi nunca los recuerdo; y cuando los recuerdo entonces también recuerdo las veces en las que no los recuerdo. Que son casi todas las veces.
Tengo una mala mañana porque he recordado algo que he soñado. Un concierto de los Maiden al que llego una vez ya empezado. Me he perdido Hallowed Be Thy Name, pero mientras salgo a la platea y me uno a Persefone y a unos amigos comienza la conocida alocución "Woe to You Oh Earth and Sea...", y cuando miro al escenario ahí están ya inmersos en los compases de The Number of the Beast. Me encanta. ¿Por qué soy el único que está cantando? ¡Esto es un clásico, canastos! Y luego nada.
Me ha encantado recordar ese sueño. Pero duele recordar haber olvidado, porque sé que todas las noches sueño, pero olvido al despertar. Y no quiero. No quiero olvidar.
Publicado por Earendil en 6/24/2011 09:57:00 a. m. 1 comentarios
lunes, junio 20, 2011
Desayunos y actos de fe
Los desayunos que hacemos los compañeros y yo en la Facultad de Matemáticas son mi momento favoríto de la jornada laboral. Nunca son aburridos, todo lo contrario. Tratamos temas interesantes, actuales o no, y en general el ambiente es bueno. Y es que el nuestro es un grupo que tiene todo lo necesario para ser un buen foro de debate: disposición a conversar, interés por los temas actuales, cultura general, curiosidad, y, muy importante, personas de distinto sesgo político y distinto talante.
Una de esas personas es un compañero de trabajo. Su caracter es marcadamente conservador por lo que en ciertos temas suele posicionarse en el otro lado de nuestra hipotética bancada, enfrentado a la mayoría de nosotros, que tendemos a ser progresistas. Esto es algo estupendo, una oportunidad maravillosa de escuchar otras opiniones, otras razones distintas de las que suelo escuchar en mis círculos.
Por desgracia hay un problema, una traba que, dicho sea de paso, no sólo afecta a este compañero, pero que en su caso salta más veces a la palestra: con ciertos temas suele basar su discurso en postulados que son sencillamente actos de fe. Y los actos de fe no sirven para debatir. Son creencias, no razones.
Hablando de este compañero, me encantaría que articulase una defensa de sus postulados sólo con las herramientas de la lógica y la razón. Querría que defendiese su opinión acerca de la gestión de Esperanza Aguirre con algo más que un simple "me gusta", que hiciese valer las tesis neoliberales que admira. Yo y los compañeros aprenderíamos mucho. También es verdad que los compañeros suelen darle mucha cera y que él entonces se cierra en banda y pasa del tema. Pero no deja de ser una buena oportunidad perdida. Es una auténtica lástima.
Esto de postular sobre actos de fe es algo que hacemos todos en algún momento. Todos en algún momento hablamos con el corazón o con las vísceras en lugar de con la cabeza. Simplemente sucede de vez en cuando, pero en ese momento el debate llega a un puerto muerto y es muy complicado salir de él una vez dentro. En esos casos solemos dejarlo estar.
Insisto, una pena. Pero no me quejo. De hecho estoy encantado. Aunque a veces no nos entendamos al menos hablamos, y esa es la base de la que partir para llegar a cualquier lado.
Publicado por Earendil en 6/20/2011 12:34:00 p. m. 0 comentarios
viernes, junio 03, 2011
Publicado por Earendil en 6/03/2011 12:26:00 p. m. 4 comentarios
miércoles, junio 01, 2011
Publicado por Earendil en 6/01/2011 09:11:00 p. m. 0 comentarios
Etiquetas: Reflexión